lunes, 31 de agosto de 2015

¿Dónde duermen los ojos?


¿A caso ellos duermen?
La vista descansan
y la mente distienden

¿Ellos duermen?

Su trabajo es continuo
          no descansan
          no se distienden
  sin embargo....
Los párpados impiden
            que se vuelvan
            locos adictos

No duermen
recogen información constante
de los párpados durmientes
hasta que se aburren....

domingo, 30 de agosto de 2015

Mi niñito...

Ay...mi niño,
cuanto tiempo paso
desde aquello?

Ya estas grande y fuerte
supongo que ya paso 
mucho tiempo, 

tiempo que no logro
superar lo sucedido. 

Ay! mi niño amado
mi niñito dulce...

Todo fue mi culpa,
tu ausencia
es mi responsabilidad,
mi consecuencia
y mi dolor. 

Aun me acosa la noche
que a oscuras
nos separamos
por toda la eternidad
en un imponente secreto,
que hasta el día de hoy
me maldice sin compasión 

sábado, 29 de agosto de 2015

Un libro

Entre tantas personas,
tantas tan diferentes,
como es que resaltas?
Te ves como los demás
pero a la vez
extremadamente diferente...
Tan hermosa,
Tan lista,
Tan perfecta,
Tan lectora...
Por favor dime
en que mundo
estas ahora?
Es en uno
en el que yo pueda estar?
Es en uno
en el que me puedas leer?
O tal vez, es en uno
en el que me puedas ver?
en el que podamos compartir?

Poster

Tienes una fría mirada
a veces,
me parece verte 
escondiendo una sonrisa

En mis noches más locas
creo que algo
me quieres decir
Que un nuevo mundo
me quieres mostrar

Siempre que te miro
siento una extraña atracción.
Encuentro cierta emoción
en tu triste mirada

La piel de tus brazos
se mueven
con la misma simetría
que la de tu pelo...
que siguen
la par del fondo.

Resignada muestras
una señal de identidad
que no tiene  sentido mostrar

A veces
me encuentro con tu mirada
y me parece
que la que se encuentra
atrapada
en ese pequeño
marco de papel,,,
soy yo.

Un Poema

Tengo un poema
                 que no puedo formar
en fragmentos de papel
                 que se escurren de mis manos
y se esconden
                    en las profundidades
                                                   de mi mente
Es un poema donde...
Ni la muerte
me quiere de amante
y donde...
No soy leal
tampoco traidora
simplemente soy yo
Frente a ella...
Ella es linda,
tiene su locura interna 
bien definida
                                         Es un poema
                                                            que no sé como empezar
                                   o como terminar
en definitiva
                                             que no sé como formar

Amistad

Sacando la lengua y
moviendo a un lado las manos,
saluda a su amiga
con ese infantil gesto.

Despacio baja las escaleras
haciéndose rogar.
Llega con su amiga
y se abrazan.

Deja el bastón a un lado,
se sientan y comienzan
a charlar, como las 
dos jóvenes que son.


El Romanticismo de la Muerte



Llevo ya mucho tiempo siguiéndola, tuvo que haber muerto a los cinco años. Envié a un hombre a matarla, en un intento de robo, pero logró cautivarme.
Cuando el hombre estaba a punto de matarla, me posicione en sus ojos, se veía tan linda con su vestido blanco y sus ojos oscuros, como una noche sin luna; pese a que sabía que moriría no tenía miedo, es más parecía que me recibiría con agrado, como si me esperase ansiosa. Detuve la mano del hombre, impidiendo que su destino se cumpla aquella noche.


El tiempo pasó y todo cambio, todo menos yo. Yo siempre sigo siendo igual para todos. La niña ya tiene 17 años, y su hermosura no hiso más que aumentar.
Ella no se considera bonita y muchos la ignoran, pero yo sé cómo es, le he visto. Desde el momento que impedí su destino, se ha convertido en mi proyecto personal. La cuide, evite su muerte en incontables ocasiones, varias en la que no se dio cuenta del peligro en el que se encontraba.
Todo iba perfecto, ella me pertenecía sin siquiera que ella lo supiese. Todo perfecto hasta que ese chico se interpuso en mi proyecto; ella tiene amigos, esos no me molestan, no estorban. Pero este chico es diferente.
Lo estuve vigilando, ya varias veces estuvo a punto de besarla. Varias veces la abrazo y tomo su mano. Él hacía que me ponga mui molesto, por desgracia aun no le tocaba, pero si ya hice que el tiempo de uno se prolongue, puedo acortar el de otro.
Lo haría, el tiempo de ese chico se acabaría…  no pude, la sonrisa de María, mi proyecto, mi detuvo. Esa sonrisa me dominaba, pero saber que no era para mí sino para ese inmundo chico, me destrozaba.
Algo en mi pecho, comenzó a moverse bruscamente con un sonido ensordecedor, un sonido que no había escuchado nunca provenir de mí. Pensé que estaba enfermo, ese sonido, ese latir dentro de mi pecho me dolía tanto que pensé que moriría.
¿Morir?, ¿Qué es eso en mí?, Imposible. Este dolor tiene que parar, por mi bien y el de los demás, tiene que parar. Mi pecho fue siempre silencioso y así tiene que quedarse, este ruido doloroso y ensordecedor no puede existir en mí.
Yo tengo un trabajo y lo tengo que cumplir, no puedo permitir que nada me distraiga. Una vez lo hice, y mal que me hizo. Para hacer mi trabajo bien, haré lo que sea necesario, esa sonrisa no me dominaría más, ese chico moriría esta misma noche.

En la penumbra de la noche, me deslice en silencio, como solo la muerte puede serlo. Dormido lo encontré, tendido en el sillón de su casa, en enviaría a nadie a hacer mi trabajo, esta vez me encargaré personalmente de este problema.
Toque con mi dedo la frente del muchacho, este abrió los ojos atemorizados, luego los volvió a cerrar y ¡Listo! El chico ya no sería más un problema.


Pasó el tiempo, la muerte prematura del chico quedo olvidado, de vez en cuando aparecía algún eco de su recuerdo.  María creció pero su belleza se apagó, desde aquel día su luz se fue desvaneciendo lentamente. La luz de sus ojos se apagó totalmente, ya no parecía la misma chica que conocí cuando tenía cinco años.
Poco a poco el ruido de mi pecho regresó, esta vez más doloroso, el ruido era atormentador. Creí que esta enfermedad se había acabado, lo había solucionado con la muerte del chico. Pero no fue así, lo único que hizo fue regresas el doble de doloroso.
Este problema no se fue, creció y la única forma de acabarlo… es hacer lo que debí haber hecho desde un principio, mi proyecto, ¡NO!, mi amor, María, debía morir.

Camine con ella en el parque, cuando regresaba a su casa, por supuesto ella no sabía de mi existencia, no podía verme tampoco sentir mi presencia, pero yo su la veía y su presencia me cautivaba. Esta sería la última vez que la vería, me hubiese gustado ver por última vez su sonrisa.
El día de hoy María vestía un delicado vestido de verano blanco, su pelo negro caía hasta los hombros como su fuese seda, sus ojos negros miraban sin vida el camino. Suspiré y me dirigí hasta su casa, ahí la esperaría.
Me tomé todo el tiempo del  mundo para llegar a su casa. Aunque fuese por un momento dejaría que mi María, mi amor, me viese. Por eso tome la apariencia de un joven, una apariencia lo más agradable a sus ojos posible.
En el espejo de su sala miré por primera vez, la apariencia que tomé. Con ojos celestes y pelo castaño, mi piel pálida como el papel estaba fría al tacto de la seda de mi negra túnica. Tenía toda la apariencia de un joven. Sabía que ella estaba en la casa, me aseguré de tardar el doble del tiempo de lo que ella tardaría en llegar.
Camine con mi apariencia mortal por el pasillo, escuché el sonido de una canilla cerrándose. Caminé despacio hasta el baño, mi pecho hacia un ruido tan ensordecedor como la primera vez, pero más doloroso que la segunda vez. Mi mano se volvió más fría al apoyarse en el picaporte de la puerta del baño.
La puerta tardo una eternidad en abrirse y cuando lo hizo… lo que vi, hizo que mi pecho latiera con tanta fuerza y demencia, que se partió a la mitad. Por primera vez comprendí lo que era ese ruido en mi pecho, ese dolor que me asesinaba lentamente, era mi corazón. El mismo que ahora se detenía  en la agonía de ver a María flotando en el agua, con su vestido blanco, ahora teñido de rojo.
Me acerque a ella, intente correr pero mis piernas mortales no me lo permitían. Aun podía salvarla, pero tenía que hacer algo a cambio. Y lo haría con amor. Daría mi vida por la suya.
No sé qué ocurrirá después de mi muerte, jamás me había imaginado un mundo sin muerte, si yo, LA MUERTE, muere ¿Qué ocurrirá con el mundo?, me distraje de mi trabajo y permití que el amor hiciera latir mi muerto corazón. Pero ya no había tiempo de pensar en eso, ya no me queda tiempo.
Me voy de este mundo. Me voy dando una vida y dejando otra. Sacrifique todo por un amor. Mi negro corazón, late en el interior de María.



Mi vida es ahora la suya.