Sacando la lengua y
moviendo a un lado las manos,
saluda a su amiga
con ese infantil gesto.
Despacio baja las escaleras
haciéndose rogar.
Llega con su amiga
y se abrazan.
Deja el bastón a un lado,
se sientan y comienzan
a charlar, como las
dos jóvenes que son.