Sábanas extendidas en los cielos
broches secuestrados
risas reposadad en almohadones robados.
Momentos de oros
guardados entres casas de telas
Infancia de risas
recordadas con goso y anhelo
Sábanas extendidas en los cielos
broches secuestrados
risas reposadad en almohadones robados.
Momentos de oros
guardados entres casas de telas
Infancia de risas
recordadas con goso y anhelo
Solo cuando el tiempo se detuvo
cuando el sonido murio,
pude mirarla a la cara
y ver la razón
por la que eligió.
Pude ver
como se detuvo la lluvia,
como se apagaban mis sentidos.
Senti como se detuvo el corazón
que nunca le pertenecio.
Su mirada me helo
y me lleno de tristeza,
mientras a los demás
de esperanza llenaba
Lloraba en silencio
resignandome
a lo que me reveló.
No me digan cosas sobre el amor.
No me digan que sentir, cómo actuar o reír,
no me digan que es la vida,
¡Déjenme vivir!
Por un sólo deseo que poseo,
que sólo podré realizar
si me dejan caminar sin final...
Y no me digan a donde debo ir,
que en mis pasos libre soy
y encontraré un camino a seguir....
No me digas a donde ir.
No me digas que sentir.
Porque yo ya estaré pensando
en ¿que es este amor, que siento a este hogar?
Que el mundo llama una "vida sin igual"....
Quiero llorar y gritar...
todo a la vez,
pero eso no será...
Porque riendo yo ya estoy,
mientras corro por este camino de Rosal.
Las espinas me hieren al rozar
pero no parare, solas sanarán....
por mi propio pie seguiré,
recorriendo este maravilloso lugar,
que todos llaman un "terrible final"...
¿Porque correr y escapar
de un destino de terrible humanidad
si todos locos ya están?
¿Acaso no basta con vivir sin piedad
en un lugar sin oscuridad, para comer del pecado de la eternidad?
Si sólo pudieras reír sin parar, como un loco del amor, y mirar sin temor al alma que se esconde en tu corazón ¿qué les dirías a ese desdichado ser?
Para que mirar hacia otro lado
si con mirar a tu interior basta
para sufrir sin poder huir,
para correr sin poder caminar,
Y hablar sin poder oír.
Quiero mirar el destino y reirme en su cara
Quiero soñar con un mundo de papel
donde yo tenga el pincel
Quiero mirar atrás y no llorar
Sólo podía ver el extremo del cañón, rezando para que acabara mi sufrimiento. No quería morir, pero quería dejar de sufrir.
El soldado bajó unos centímetro el arma, por un segundo, me dominó la esperanza. Creí que iba a vivir y relaje mis hombros liberando un pequeño suspiro de alegría.
Entonces el soldado disparó
Extraña combinación