Sólo podía ver el extremo del cañón, rezando para que acabara mi sufrimiento. No quería morir, pero quería dejar de sufrir.
El soldado bajó unos centímetro el arma, por un segundo, me dominó la esperanza. Creí que iba a vivir y relaje mis hombros liberando un pequeño suspiro de alegría.
Entonces el soldado disparó
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