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sábado, 29 de agosto de 2015

Un Poema

Tengo un poema
                 que no puedo formar
en fragmentos de papel
                 que se escurren de mis manos
y se esconden
                    en las profundidades
                                                   de mi mente
Es un poema donde...
Ni la muerte
me quiere de amante
y donde...
No soy leal
tampoco traidora
simplemente soy yo
Frente a ella...
Ella es linda,
tiene su locura interna 
bien definida
                                         Es un poema
                                                            que no sé como empezar
                                   o como terminar
en definitiva
                                             que no sé como formar

El Romanticismo de la Muerte



Llevo ya mucho tiempo siguiéndola, tuvo que haber muerto a los cinco años. Envié a un hombre a matarla, en un intento de robo, pero logró cautivarme.
Cuando el hombre estaba a punto de matarla, me posicione en sus ojos, se veía tan linda con su vestido blanco y sus ojos oscuros, como una noche sin luna; pese a que sabía que moriría no tenía miedo, es más parecía que me recibiría con agrado, como si me esperase ansiosa. Detuve la mano del hombre, impidiendo que su destino se cumpla aquella noche.


El tiempo pasó y todo cambio, todo menos yo. Yo siempre sigo siendo igual para todos. La niña ya tiene 17 años, y su hermosura no hiso más que aumentar.
Ella no se considera bonita y muchos la ignoran, pero yo sé cómo es, le he visto. Desde el momento que impedí su destino, se ha convertido en mi proyecto personal. La cuide, evite su muerte en incontables ocasiones, varias en la que no se dio cuenta del peligro en el que se encontraba.
Todo iba perfecto, ella me pertenecía sin siquiera que ella lo supiese. Todo perfecto hasta que ese chico se interpuso en mi proyecto; ella tiene amigos, esos no me molestan, no estorban. Pero este chico es diferente.
Lo estuve vigilando, ya varias veces estuvo a punto de besarla. Varias veces la abrazo y tomo su mano. Él hacía que me ponga mui molesto, por desgracia aun no le tocaba, pero si ya hice que el tiempo de uno se prolongue, puedo acortar el de otro.
Lo haría, el tiempo de ese chico se acabaría…  no pude, la sonrisa de María, mi proyecto, mi detuvo. Esa sonrisa me dominaba, pero saber que no era para mí sino para ese inmundo chico, me destrozaba.
Algo en mi pecho, comenzó a moverse bruscamente con un sonido ensordecedor, un sonido que no había escuchado nunca provenir de mí. Pensé que estaba enfermo, ese sonido, ese latir dentro de mi pecho me dolía tanto que pensé que moriría.
¿Morir?, ¿Qué es eso en mí?, Imposible. Este dolor tiene que parar, por mi bien y el de los demás, tiene que parar. Mi pecho fue siempre silencioso y así tiene que quedarse, este ruido doloroso y ensordecedor no puede existir en mí.
Yo tengo un trabajo y lo tengo que cumplir, no puedo permitir que nada me distraiga. Una vez lo hice, y mal que me hizo. Para hacer mi trabajo bien, haré lo que sea necesario, esa sonrisa no me dominaría más, ese chico moriría esta misma noche.

En la penumbra de la noche, me deslice en silencio, como solo la muerte puede serlo. Dormido lo encontré, tendido en el sillón de su casa, en enviaría a nadie a hacer mi trabajo, esta vez me encargaré personalmente de este problema.
Toque con mi dedo la frente del muchacho, este abrió los ojos atemorizados, luego los volvió a cerrar y ¡Listo! El chico ya no sería más un problema.


Pasó el tiempo, la muerte prematura del chico quedo olvidado, de vez en cuando aparecía algún eco de su recuerdo.  María creció pero su belleza se apagó, desde aquel día su luz se fue desvaneciendo lentamente. La luz de sus ojos se apagó totalmente, ya no parecía la misma chica que conocí cuando tenía cinco años.
Poco a poco el ruido de mi pecho regresó, esta vez más doloroso, el ruido era atormentador. Creí que esta enfermedad se había acabado, lo había solucionado con la muerte del chico. Pero no fue así, lo único que hizo fue regresas el doble de doloroso.
Este problema no se fue, creció y la única forma de acabarlo… es hacer lo que debí haber hecho desde un principio, mi proyecto, ¡NO!, mi amor, María, debía morir.

Camine con ella en el parque, cuando regresaba a su casa, por supuesto ella no sabía de mi existencia, no podía verme tampoco sentir mi presencia, pero yo su la veía y su presencia me cautivaba. Esta sería la última vez que la vería, me hubiese gustado ver por última vez su sonrisa.
El día de hoy María vestía un delicado vestido de verano blanco, su pelo negro caía hasta los hombros como su fuese seda, sus ojos negros miraban sin vida el camino. Suspiré y me dirigí hasta su casa, ahí la esperaría.
Me tomé todo el tiempo del  mundo para llegar a su casa. Aunque fuese por un momento dejaría que mi María, mi amor, me viese. Por eso tome la apariencia de un joven, una apariencia lo más agradable a sus ojos posible.
En el espejo de su sala miré por primera vez, la apariencia que tomé. Con ojos celestes y pelo castaño, mi piel pálida como el papel estaba fría al tacto de la seda de mi negra túnica. Tenía toda la apariencia de un joven. Sabía que ella estaba en la casa, me aseguré de tardar el doble del tiempo de lo que ella tardaría en llegar.
Camine con mi apariencia mortal por el pasillo, escuché el sonido de una canilla cerrándose. Caminé despacio hasta el baño, mi pecho hacia un ruido tan ensordecedor como la primera vez, pero más doloroso que la segunda vez. Mi mano se volvió más fría al apoyarse en el picaporte de la puerta del baño.
La puerta tardo una eternidad en abrirse y cuando lo hizo… lo que vi, hizo que mi pecho latiera con tanta fuerza y demencia, que se partió a la mitad. Por primera vez comprendí lo que era ese ruido en mi pecho, ese dolor que me asesinaba lentamente, era mi corazón. El mismo que ahora se detenía  en la agonía de ver a María flotando en el agua, con su vestido blanco, ahora teñido de rojo.
Me acerque a ella, intente correr pero mis piernas mortales no me lo permitían. Aun podía salvarla, pero tenía que hacer algo a cambio. Y lo haría con amor. Daría mi vida por la suya.
No sé qué ocurrirá después de mi muerte, jamás me había imaginado un mundo sin muerte, si yo, LA MUERTE, muere ¿Qué ocurrirá con el mundo?, me distraje de mi trabajo y permití que el amor hiciera latir mi muerto corazón. Pero ya no había tiempo de pensar en eso, ya no me queda tiempo.
Me voy de este mundo. Me voy dando una vida y dejando otra. Sacrifique todo por un amor. Mi negro corazón, late en el interior de María.



Mi vida es ahora la suya.

sábado, 15 de agosto de 2015

...

Caminar, caminar y caminar
Hay tanto que reflexionar...

Caminar, correr y luego dormir.
Yo solo hago el último paso y con repetición.
¿Para que reflexionar?

¡Para poder avanzar!

Y si solo quiero descansar.
Descansar de esta molesta vida,
que solo pide que avance sin cesar.

Pero la vida es divertida,
y en ella puedes danzar.

Danzar y cantar a dos voces
Pero de ellas.
Ninguna puedo hacer

¿Acaso quieres perecer?
Cuidado con la muerte debes tener

Morir no quiero,
Solo no quiero que  me obligue a avanzar.
Porque se me obliga  avanzar,  
y no se me permite hacerlo 
cuando quiero y preparada esté

"Somos partes de algo grande"
 o eso nos hacen creer

Pero quiero avanzar cuando preparada esté
Y no cuando me obligue la vida

Pero ese no es el plan
Porque la vida nos corre
Caprichosa como un juez

¡Pero parte de su capricho no quiero ser!
Solo quiero poder ser,
con mi máxima libertad.

Ojalá pudiéramos huir 
a donde no nos pueda ver.
A donde pudiéramos volar,
a donde pudiéramos gritar!!

POR FAVOR PAREN ESTE DICHOSO MUNDO
QUE  PARTE DE EL YA NO QUIERO FORMAR.

Quiero dejar de correr,
Quiero dejar de actuar,
Quiero dejar de responder!

Sólo quiero descansar de este mundo
 lleno de contradicciones y de dolor.

¿A pesar de sus diversiones y color?

Pues por ahora yo solo veo
 grises y sombras 
a todo mi alrededor.

Quizás otra perspectiva
 y encuentres un resplandor.

Solo quiero descansar 
en la más profunda oscuridad,
hasta que pueda levantarme 
por mi propio medio,
a crear mi propio resplandor.
Ya déjeme de hacerme correr❗

Oscuridad es libertad,
el resplandor es esclarecedor
¿Y ahora que podemos esperar?

Porque esperar algo
que jamás nos llegara.

Mejor eternamente descansar

Solo hasta que me pueda,
 nuevamente, levantar.

¿Y si la oportunidad dejamos pasar?

Pues otra tendremos que crear.

Todo podemos imaginar.

Todo podemos crear,
si tenemos la motivación...

Juntas podemos subir el telón.

Haremos de esta vida
nuestro propio guión,
para que al fin
sea  nuestra vida.


                                                                                                                         Coautor Brenda Blasetti

lunes, 27 de julio de 2015

Sueño Soñado


La luna es lo único
que mi camino alumbra,
cuando una nube
delante suyo pasa,
incluso en mi mente
evito maldecir.

Esquivo,
de una en una,
 las tumbas.
            Evito pensar
                          que donde piso
                                              un muerto
                                                          debajo hay.

Tiemblo de miedo
mientras camino
en el cementerio
del olvido.

Salto al mínimo sonido,
                                     debo estar loca,
                                                               quien me manda a mi
                                                                                                        a pasear en noche
                                                                                                                                          del 13.

Camino un rato.
El pasto alto
Roza, maliciosamente,
Mis piernas.

Pienso, pienso…
algo malo saldrá
                                                                                                        desde la noche;
                                                             no puedo evitarlo,
       lo pienso de noche.

Pasto, yuyos
Y otras plantas,
altas están,
por el paso
inerte del
tiempo.

Los muertos me rodean,
los puedo ver,
tras los árboles
pasando el prado.

El viento agita,
violentamente,
                                                     mi pelo y el vestido,
                         blanco como muerto,
baila a su sincronía.

En susurros
el viento habla.
Susurros suaves.
Susurros melancólicos.

Desde los árboles
observan
mi inseguro andar.

                           Los muertos.
                                           no están muertos,
                                                                   no respiran.
                                                                                   Muertos no están.

                                                                             Algo esperan.
                                                                                                                            Una orden ¿Quizás?
¿Una orden, de qué?
pregunté al pasar.

Como anuncio
del infortunio,
reaccionaron a
mi pregunta.
                                                                                                                     A correr se
                                                                                             pusieron,
                                                               acercándose
                             hambrientos.

Por el pantano
                                                  es difícil correr.
                         Las ramas y raíces
Entorpecen mi escapar.

Con algo pesado
me enredo.
Desatar no puedo,
gritar no sirve.

Miro desolada
                    como se acercan.
                                            Las personas,
                                                               vestidas de blanco,
                                                                                          no tienen boca.

                                                                                        A la orilla del lago
                                                                                                                                     se quedan mirando,
                                                                                     sin ojos de culpa,
                                  como muero ahogada.

Los veo,
por debajo del agua,
susurrar la canción
que el viento
anunciaba.


domingo, 26 de julio de 2015

El Mundo


El mundo es mágico,
casi transparente.
No siempre es calmo y bello.
Rodeado de un universo de ideas,
se convierte en un
mundo de mentiras.

El mundo, caprichoso ser,
caprichoso vaivén contínuo
de oscuridad y luz,
de vida y muerte,
de caos y orden,
de valor y miedo,
de odio y amor.

El mundo es mágico.
El mundo es contradictorio.
El mundo es caprichoso.

El mundo es... humano.
Solo se puede
naufragar en su hermosura.