Bendiciendo la siguió,
Mala suerte carcajeaba
y maldición la insultó.
Mala suerte, de su poder se jactaba
Y maldición, que son el suyo lacraba;
Mala suerte echaba chispas y se dispersaba
Y maldición se reía y un nuevo mal inventaba.
Mientras todo esto pasaba,
Buena suerte observaba,
y de subsanar se ocupaba,
Que buen trabajo le daba!
En tanto, bendición que la ayudaba,
La calmaba, la alentaba y a todo suavizaba.
Y desde que se hizo el mundo
Este trabajo se da,
Porque estos cuatro elementos,
Fueron. son y existirán
Mientras haya humanidad.
Poema del libro Colores de Vivencias
de Raquel Moyano.
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